5 canciones pop con un saxo legendario

Lisa-s-first-time-with-the-sax-lisa-simpson-640763_512_384“A veces una canción necesita un elemento para terminarla, y sabes que ese elemento ha sido usado en exceso en el pasado y es visto como cursi o estereotipado, pero la canción lo necesita”.

Son palabras de Anthony Gonzalez, líder de M83, al ser preguntado por el solo de saxo de su ya mítica Midnight City. No le falta razón al músico francés, porque, ya sea en forma de solo o de un inspirado riff, el sonido del saxofón suele resultar celestial en nuestros oídos.

La primera canción que seguramente viene a la cabeza cuando uno piensa en una sección inolvidable de saxo es Baker Street, de Gerry Rafferty. A algunos no les sonará el título, pero esta es la canción que toca Lisa al final del episodio Los Simpson en el que se cuenta por qué la hija mediana de Homer empezó a tocarlo. Por cierto, el intérprete original asegura que el solo está desafinado (¡!).

Hay en nuestra pequeña lista otro caso -como el anterior- de tema ya clásico que puede ser más reconocido por una aparición más reciente. Se trata de Infinity, que arrasó en las listas de éxitos europeas tanto en 1990 como en su actualización de 2008. Aquí preferimos la original de Guru Josh, que para los nostálgicos es bastante más afortunada.

Por su parte, los siempre grandilocuentes Pink Floyd decidieron emplear no un saxofón sino varios, con diferentes registros, para la sideral parte V de Shine on You Crazy Diamond. Por eso no podía faltar aquí. Atención también al genial cambio de compás (de 6/8 a 4/4).

Para acabar el quinteto tenemos una pequeña sorpresa, una tema menos conocido. Cosa de gustos personales: El Guincho y su Muerte Midi.

¿Crees que nos dejamos alguna? Ahí tenéis los comentarios.

P.D.: Nuestro aplauso es para los intérpretes de estas secciones de saxofón, que no suelen aparecer con grandes letras. Aquí son James King (1), Raphael Ravenscroft (2), Dick Parry (4)… y no hemos encontrado a los otros dos.

EXTRA: Un poco de experimentación saxofonil a cargo de Colin Stetson.

Tres canciones sobre la masturbación

Podríamos poner más, pero en el sexo y en la música vale más la calidad que la cantidad. Aquí van tres buenas canciones cuyas letras aluden de forma más o menos explícita al acto onanista.

En She don’t use jelly, The Flaming Lips hablan de un tipo que “suena su nariz” con revistas. El ya clásico Hawaii-Bombay de Mecano señala la importancia de la ambientación. Y los Who no se cortan al describir la pericia manual de Mary Anne with the Shaky Hand, mientras de fondo suena un “sutil” güiro.

Tres formas diferentes de sentirse bien acompañado en un trance normalmente solitario, y de regalo un momento voyeur con la Persiana americana de Soda Stereo.

 

 

 

Studio – West Coast (2006)

studio

La vida es una playa, dice uno de los temas de este álbum. Dejando de lado el juego de palabras en inglés, el título no sorprende en el disco definitivo –con permiso de John Talabot–  del Balearic Beat, género veraniego como pocos.

Sea como sea, las playas tienen para todos algo, algo mágico, casi surreal, como bien sabía Fellini cuando situaba sus finales allí. De día o de noche, la playa suele ser el mejor lugar imaginable donde estar en verano.

Estos suecos (y ya son muchos buenos productores allí arriba) nos transportan a playas baleares –o escandinavas, no sé– para relajarnos con la brisa, bailar como en los tiempos de los Happy Mondays, o quedar en trance; todo a base de electrónica con ecos blueseros.

Un disco tan redondo como su portada.

Jolly Music – Jolly Bar (2000)

jolly bar

“Los Daft Punk italianos”, dicen por ahí. Pero a mí este desconocido álbum me recuerda más bien a la cumbre del mix variopinto: el Since I Left You de The Avalanches.

Porque, como aquél, este es un refrescante cóctel de géneros girando en una batidora: principalmente nu-disco y funky house bañados en la brisa mediterránea, pero también percusiones brasileras, viejos vinilos clásicos, guitarras espaciales a lo Pink Floyd y hasta un sample de Julio Iglesias (¡!).

Ideal para amenizar la espera del deseadísimo segundo álbum de los reyes del sampleado, degustando una obra menos barroca, pero casi igual de veraniega.

NOTA: como indican las dos portadas, hay dos versiones de este disco. La que os dejo aquí no es mi favorita, pero yo pude descargar ambas (creo) en soulseek.

Jolly Music – Jolly Bar

Nueva Costa – El Gran Espíritu (2013)

Las portadas de los discos son un mundo digno de estudio. Las hay polémicas, las hay más bien sosas, y otras son totalmente risibles; pero solo algunas acaban siendo míticas. Seguro que conoces ejemplos de todos estos tipos.

La que nos trae esta banda chilena, sin ser nada del otro mundo, creo que cumple muy bien la función de situarnos en el escenario que “veremos” con los oídos cuando pulsemos ► : una enigmática noche tropical de desenfoque lisérgico.

Y –añado yo– alguien escuchando el primer disco de Pink Floyd a lo lejos.

Eternamente agradecido a @guillermotupper por descubrirme este grupo.

Siah & Yeshua DapoED – The Visualz EP (1996)

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Hay géneros que nos cuestan, y el hip hop suele ser uno de ellos, pero un poco de rap no hace daño a nadie. La clave está quizá en seleccionar muy bien lo que escuchas, para no caer luego en malos prejuicios.

Este EP es la única referencia que nos dejó este dúo neoyorquino, y con sus bases jazzísticas nos sumerge en una sombría atmósfera de humo bailando elegantemente en la penumbra. Algo así como estar en un garito de un film noir.

¿Quién podría resisitirse a entrar?

Kleenex Girl Wonder – Ponyoak (1999)

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Se pueden hacer grandes cosas sin apenas medios, sobre todo si tienes gran sensibilidad y entusiasmo. En el caso de Graham Smith, el hombre tras este disco, sensibilidad por el pop y entusiasmo por componer -aquí son ¡25 canciones!

Vas a escuchar una buena dosis de rock de baja fidelidad (lo-fi para los amigos). Aquí no se trata de ocultarla sino de exhibirla, pero lo importante está debajo: melodías y estribillos perfectos que se quedan pegados para siempre en tu cerebro, como en Anne Marie, Five Guitars o The Sound of Paul.

Todo el disco, acompañado de sus letras, se puede escuchar en bandcamp.