KLF: 23-1 años después del 23 de agosto (Parte I)

Por: Jesús Boyero

Pedimos disculpas de antemano por mezclar discurso musical con filosófico. En este blog nos gusta transmitir emociones pero también ceñirnos más de lo normal al análisis musical concreto y no dejarnos llevar por las sensaciones. Pero KLF no se pueden explicar como músicos al uso, sino que su música representaba solo la punta del iceberg, la cúspide de la pirámide que continúa bajo la tierra.

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Al grano. Los Perdidos creemos esencial para la felicidad el no perder la cordura ante lo absurda e irritante que puede ser la vida. Para ello, es bastante sano entender la naturaleza efímera de las cosas. La vida, el arte, el amor. Y es bastante inteligente darle una vuelta de tuerca a esta característica y jugar con la caducidad, más aún enfangados en la charca mediática donde reina lo perecedero.

Como una estrella fugaz, la carrera artística de KLF brilló por última vez en una llamarada el 23 de Agosto de 1994, y tal efeméride nos sirve para desgranar un poco nuestro proceso de conocimiento, fagocitación y abrazo (seguramente efímero) al ente artístico más impactante que recordamos. Porque además de efímero, KLF fue divertido, comprometido y misterioso.

totem klf

Aquí empieza la historia, con el tótem. Esta era la imagen que habíamos tenido por muchos años en mente, asociada a las siglas KLF. Y el sonido que emanaba de ella era electrónico y festivo pero todavía básico, tosco, bruto, sin pulir. Inmaduro en comparación con otras cosas posteriores del mismo estilo.

Decidimos volver a probar suerte, colocarnos de nuevo frente a este tótem de altavoces. Tecleamos K, L, F, y esperamos la respuesta. Lo que desatamos fue un huracán.

“KLF IS GONNA ROCK YOU”. Y tanto que sí. La sacudida es brutal, y usar el teléfono como instrumento es un detalle genial.

¿Cómo pudo cambiar de forma tan drástica nuestra impresión? La nostalgia es una ola que golpea muy fuerte. Pero también es cierto que este trallazo de hip house no se parecía mucho al sonido ácido con el que habíamos asociado a KLF. Descubriremos poco a poco que es imposible atarles a ningún género.

Azotados por la actitud y la escenografía, decidimos entonces arrojarnos al tren que nos lleva de vuelta a ese lugar mágico que -ahora lo sabemos- se llama Trancentral. Volumen al 11, atentos:

Intensidad elevada al máximo. Y esa sección intermedia… no es de este mundo.

Terminemos esta introducción a la música de KLF con el tercer tema localizado en Trancentral, completando así una especie de Santísima Trinidad de la Tralla.

Sirva también esta canción como ejemplo de dos o tres características esenciales de la música de KLF.

Por un lado, las versiones de un mismo tema, tocando palos radicalmente variados. A priori parece que KLF “no eran un grupo de discos sino de singles”, si bien esto no significa -como es habitual cuando se recurre a esta frase- que tuvieran sólo algunas canciones buenas y el resto fueran más bien mediocres. Lo que hacían KLF era engendrar una pieza y después hacerla mutar a diferentes formas, en versiones que completaban las caras de los singles. De este What Time Is Love? recordamos tres encarnaciones:

  1. La normal que acabamos de ver y escuchar.
  2. La Pure Trance.
  3. La America, que supera en salvajismo a todo lo anterior.
  4. Como extra queremos mencionar una pieza distinta, America No More (Just the Pipe Band), que ensanchece al hombre más pequeño.

Con ustedes, el vídeo de America: What Time Is Love? Se recomiendan gafas protectoras.

Es fácil captar aquí otra característica fundamental de KLF: el sampleo. Utilizar secciones de otras grabaciones para construir la tuya. En este caso se trata del riff de Ace of Spades de Motörhead, pero la lista de artistas sampleados por KLF en su corta carrera es extensa y célebre:

  • Jimi Hendrix
  • Pink Floyd
  • Elvis Presley
  • Fleetwood Mac
  • MC5 (ese “Kick out the JAMS motherfuckers!!!” que desata como un trueno What Time Is Love?)
  • Van Halen
  • Angelo Baladamenti (el tema principal de Twin Peaks)
  • Kraftwerk
  • ABBA
  • 808 State
  • Acker Bilk

Y una más: Whitney Houston, para una canción llamada Whitney joins the JAMS. Con todo el morro, los JAMS -uno de los nombre anteriores de KLF- titularon así este ecléctico pero primigenio cóctel de samples, como si se tratara de una verdadera colaboración con la diva pop.

Desde esta referencia ya avistamos el meollo. Porque samplear es como tomar prestado, algo con lo que no todo el mundo está muy de acuerdo, especialmente aquellos que se sienten robados. En este caso, las discográficas. De ahí parte el supuesto significado de las siglas (Kopyrite Liberation Front, 23 letras) y un sinfin de efímeros asuntos divertidos, comprometidos y misteriosos que hacen de esta la historia más genial jamás contada.

(Continúa en la PARTE II)

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